lunes, 21 de septiembre de 2026
• • • Dostoyevski, el único psicólogo, dicho sea de paso, que me ha enseñado algo.• • • Dejo a un lado a algunos escépticos, el único tipo respetable en la historia de la filosofía.• • • Schopenhauer, el último alemán que cuenta, es para un psicólogo un caso de primer rango.• • • Goethe es el último alemán por el que tengo veneración.• • • ¿Comprendió esto Sócrates, el más inteligente de todos los autoembaucadores?• • • El más contrahecho de los tullidos conceptuales que ha habido, el gran Kant, da una idea no pequeña de la gracia alemana.• • • He dado a la humanidad el libro más profundo que posee, mi Zaratustra: le daré dentro de poco el más independiente.• • • El más profundo conocedor de la cultura griega que vive hoy, Jakob Burckhardt de Basilea, supo enseguida que ése era un logro no pequeño.• • • ¿De dónde procede esa enfermedad que aparece en la más bella planta de la Antigüedad, en Platón?• • • Dice Stendhal, el último psicólogo grande, que para ser un buen filósofo hace falta ser seco, claro, sin ilusiones.• • • La historia de la influencia de Napoleón es casi la historia de la felicidad superior alcanzada por todo este siglo en sus hombres y en sus instantes más valiosos.• • • El abate Galiani, el hombre más profundo, más perspicaz y, tal vez, también el más sucio de su siglo.• • • El sacrificio del emperador Tiberio en la gruta de Mitra, de la isla de Capri, el más horrible de todos los anacronismos romanos.• • • Platón, el más temerario de todos los intérpretes, tomó de la calle a Sócrates entero tan solo como un tema popular y una canción del pueblo.• • • Recordaré aquí lo que sentía ante la cruz el último alemán de gusto distinguido, Goethe.• • • La mujer, el más peligroso de los juguetes.• • • La señora Cósima Wagner, la primera voz, con mucho, en cuestiones de gusto que yo he oído.
TODAS ESTAS entradas que he escrito no querían ir contra la calidad como escritor de Nietzsche, que me parece difícilmente superable, sino contra ciertas afirmaciones suyas en favor de la filosofía fragmentaria. Cuando Nietzsche escribe, como escribió, "es mi ambición decir en diez frases lo que todos los demás no dicen un libro", te está vendiendo una moto. Kundera se la compró: yo no se la compro. Tanto el sistema como el fragmento tienen sus beneficios y perjuicios: escoger lo mejor de uno y otro sería lo ideal, como ya he probado que a veces hizo Nietzsche, pero no siempre se puede. De momento, contra la opinión de Kundera, yo sostengo que no debemos jubilar al tratado filosófico clásico y sistemático, el que se escribía morosamente en busca de conclusiones finales, con páginas y páginas dedicadas pesadísimamente al examen de los pros y los contras, sino que debemos darnos cuenta de lo bueno que habitaba en aquellos procedimientos.
Precisamente hoy vivimos en un mundo de escritura casi nietzcheana, donde tanto en los blogs, en X, en Facebook, en Instagram o en Tik-Tok escribimos en fragmentario, en frases cortas, memes, aforismos y, ¿de verdad creéis que hemos mejorado con respecto a los tochos que escribía la gente hace treinta años? Pienso que a lo sumo hemos mejorado en ingenio, pero justo en la medida que hemos perdido capacidad de reflexión y argumentación, además de respeto, porque las técnicas terroristas que he denunciado en Nietzsche son casi budistas comparadas con las que alguna gente utiliza ahora en la red. Yo misma escribo en nietzcheano (sin su genialidad), todo este blog es fragmentario, también lo era lo que hacía en las paredes, en los cubos de basura y ahora en las quoteboots, pero precisamente por eso, porque he dedicado mucho tiempo a leer a los grandes del género y yo misma lo cultivo, me he dado cuenta de los peligros que se ocultan detrás de la famosa "síntesis", y quería alertar de que no hay soluciones mágicas detrás de lo que una vez llamé "los cien metros lisos de la literatura".
jueves, 30 de octubre de 2025
El camino de la cabeza a la pluma es mucho más largo y difícil que el camino de la cabeza a la lengua. En su transcurso se pierden muchas cosas.
martes, 28 de octubre de 2025
Borges recuerda una recomendación de Coleridge a un joven escritor, en el sentido de que nunca debe uno empezar a escribir autobiográficamente: las verdades sobre uno quedan para después. Un muchacho joven que está atento a sus reacciones, para luego escribirlas, se volverá muy tonto. Vivirá mal y escribirá mal. Todo lo que escriba será pobre y crudo. Coleridge aconseja (pensando en su propia experiencia) que se evite ante todo caer en ser autor, porque esto seca el corazón.